Las empanadillas

12:32



En todo este tiempo, si algo me ha enseñado mi propia maternidad es que nuestros hijos e hijas sólo quieren formar parte de lo que hacemos los adultos, y muchas veces por falta de tiempo, les apartamos a jugar a otro lado, a que se entretengan por ahí sin molestar, y sin duda, este es el mayor error que podemos cometer.

Permitir a nuestro hijos e hijas formar parte de la familia con todo lo que esta conlleva es el mejor acierto para que crezcan felices, que es al fin y al cabo nuestro deseo máximo como padres y madres.

El mes de Junio, con el cambio de horario del colegio,  las tardes después del cole se hacen muy pesadas, así que en casa suelo involucrar a las niñas con las cenas. Por un lado deciden lo que les apetece dentro unas opciones que les propongo y por otro, echamos un ratito en la cocina meneando la cuchara.


Alba se cansa enseguida dado que la comida no es precisamente su pasión, pero a María, que entre otras cosas le encanta comer, disfruta tanto o más cocinando.

El otro día hizo empanadillas... Las de toda la vida. Una receta muy muy sencilla y que preparó ella sola sin ninguna dificultad.


Os dejamos los ingredientes y el proceso, aunque ya os digo que fue muy sencillo.

. Paquete de obleas de la cocinera
. Salsa de tomate ecológica
. Atún en aceite de oliva, dos latas
. Aceite de oliva para freír

En un bol, María mezcló primero el atún con el tomate que a ella le pareció bien. Como usamos un bol pequeño, este gesto lo hizo en dos veces para tener relleno para todas las obleas.



Lo que sobro se lo comió. Daba gusto verla.


Ella se sentía confiada de lo que hacía así que no hizo falta que la dijera cuanto tomate debía poner, ni como rebañar el atún de la lata... como ella misma lo iba probando, dio bien con las cantidades. A su gusto.








Este es un pequeño gesto que refuerza la confianza que nos tenemos y que le aporta autoestima. Muchas veces nos preguntamos cómo subir la autoestima de nuestros hijos e hijas, y la respuesta está en ciertas acciones y en la forma en que nos comunicamos con ellos.
Decirles que pueden, dejarles que puedan, y que ellos ratifiquen que lo han podido.

Hice una empanadilla de prueba para que viera como se hacían... Enseguida se puso ella y la quedaron perfectas. Menudo dominio del tenedor!

En esta ocasión las freí. Otras veces las hacemos en el horno que son mas sanas, pero nos apetecían empanadillas de toda la vida, fritas en la sartén con aceite de oliva.

Hay otra reflexión que me gustaría compartir con vosotros y vosotras: ser consecuente.
Si te vas a meter a la cocina a cocinar con tu hijo o hija de 5 años, piensa que va a manchar, que se le va a caer, que se puede aburrir, que no tiene porqué salir bien. Que pase lo que pase, no pasa nada. Simplemente intenta disfrutar de ese rato a su lado.


También te puede interesar

0 comentarios

DÉJANOS TU COMENTARIO