Cumpleaños en casa

13:26

Según se acerca el cumple de nuestros hijos e hijas, a veces, nos planteamos la posibilidad de celebrarlo en casa con amistades y familiares.
Es una opción muy buena si tienes una casa grande con terraza o jardín y el tiempo acompaña.
Pero cuando piensas en los preparativos, la casa llena de gente, niños y niñas correteando y sacando hasta el último juguete de los cajones, la perspectiva cambia.

Nosotras nos atrevimos cuando celebramos el 4º cumpleaños de María.
Organizamos una fiesta preciosa y sencilla.
A continuación os contamos como lo hicimos.

Descargamos de Internet un kit de fiesta gratuito -hay un montón para elegir con distintas temáticas y completísimos, nosotras elegimos uno de hadas- y en una tienda especializada en fotocopias a color, por un precio económico las imprimimos.

En un bazar compramos un mantel de papel lo suficientemente grande para hacer, a juego con él, una de las guirnaldas que decoraban el salón.

En el ventanal colocamos estrellitas fluorescentes; y pusimos cintas a todos los globos que previamente habíamos hinchado con una bombona de helio.


La merienda de adultos fue muy básica: un par de empanadas, tortilla de patata, guacamole y humus casero hecho con la termomix, aceitunas y patatas fritas.
En un frutero de cristal, pusimos palomitas en moldes de papel para hacer magdalenas.
También colocamos aritos de chocolate negro y blanco, que junto con la tarta y unas monedas de chocolate que colocamos en un cofre de madera fueron los únicos dulces.


Para los peques, hicimos sandwiches de jamón de york con queso de untar, y sandwiches de paté. Además preparamos brochetas de fruta -con plátano, fresas y mandarina- fueron un éxito total, igual que el zumo de naranja natural y los batidos de fresas y de helado de chocolate... ¡literalmente volaron de la mesa!


A parte de las botellitas de agua individuales, pusimos un dispensador de agua.


En una mesita a parte, colocamos una bandeja con las chuches, un recipiente con varitas -que sería el regalo que cada niño y niña se llevarían de la fiesta- y un libro de firmas.


El cumpleaños salió perfecto, aunque como suele ocurrir, siempre hay contratiempos.

Los animadores que habíamos contratado para animar la fiesta nos fallaron.
Mel tomó las riendas de la situación, primero hizo un pinta caras y luego sacó del baúl de los disfraces una capa de príncipe, hizo de unos calcetines sus marionetas, y montada a lomos de una pequeña silla, contó un precioso cuento que mantuvo a niños y niñas -y a las mamás- completamente hipnotizados hasta que las luces del salón se apagaron y apareció la tarta.

Tras la tarta abrimos los regalos: un disfraz Disney del hada Rosseta -prácticamente nuevo- comprado en Wallapop (¡consumo responsable!) y que María re-estrenó esa misma tarde, el cuento de Daniela Pirata y la pizarra de Ikea.




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